‘Las manos’ y ‘Arquitectura secreta de las ruinas’, de Miguel A. Zapata

‘Cuadernos de tierra’, de Manuel Moyano (Menoscuarto Ediciones)
28 julio, 2020
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miguel angel zapata reseña
Miguel A. Zapata se encuentra estos días apuntalando la tercera pieza que, junto a Las manos (Candaya, 2014) y Arquitectura secreta de las ruinas (Baile del Sol, 2018), tratará de formar una suerte de ciclo sobre las diversas formas de degradación que amenazan nuestra cultura. 

las manos candaya

Al finalizar Las manos, la sensación principal que me queda es de admiración en muchos sentidos: por la complejidad de la concepción de la obra, por la psicología del personaje (especialmente los pasajes de enajenación), por la vívida ambientación de las diferentes ciudades, por el juego obtenido mediante la combinación de tipografías dispares… Por momentos el lector se encuentra en una especie de road movie (¿aceptamos air movie?), en una epopeya disparatada que representa en realidad la huida de Mario, el personaje principal. Se adivina una lectura de la evasión como vía para superar la pérdida traumática. La Copa del Mundial de fútbol que persigue no es más que una excusa, una metáfora de lo mucho que necesitamos clavos a los que agarrarnos para avanzar, por muy incandescentes que sean.
A ratos, especialmente en los encuentros con los personajes más pintorescos, los diálogos me evocan cierto aire tarantinesco, con vocabulario y escenas donde la violencia y la amenaza tensan la acción. Las manos no es un libro fácil, a veces parece caótico en exceso (sobre todo al principio, hasta que aceptamos el reto de acompañar a Mario en su periplo) pero cuando cuaja, con el paso de las primeras páginas, atrapa como un cepo. Es la historia de un personaje aguijoneado por la obsesión, que necesita escapar para cumplir una misión que en realidad no importa a nadie y que solo sirve para que sus propios miedos puedan cicatrizar.
En cuanto al estilo, abundan las imágenes de una originalidad brillante (ya presente en otros de sus libros de narrativa breve, como el excelente Esquina inferior del cuadro (Menoscuarto, 2011)), la capacidad para variar la voz entrando, saliendo o sobrevolando los pensamientos de Mario sin que la narración desfallezca, las fieles descripciones urbanas, la naturalidad de los diálogos, una narrativa de oficio, intensa y potente, alejada de la sensibilidad elitista para enraizarse en lo urbano… Porque si el equilibrio encuentra su lugar en la naturaleza, el caos se acomoda en la ciudad.
arquitectura secreta de las ruinas
Arquitectura secreta de las ruinas, publicada cuatro años después, es una novela más profunda. De estructura poliédrica, gira en torno a un bloque de vecinos y sus decisiones ante el avance imparable de una grieta que amenaza con acabar partiendo el edificio. Como en Las manos, el uso del humor subyace de manera persistente, ácido y tierno, según requiere la ocasión. La segunda pieza de la trilogía aborda múltiples temas claves en nuestra sociedad, de forma directa unas veces y sutil otras, siempre con una calidad literaria de madurez sobresaliente.
La grieta es un elemento común y de gran importancia en ambas novelas. En esta segunda, tal vez es una representación de la incomunicación y de los valores sociales que amenazan con desmoronarse y aplastarnos, pero invita también a interpretar una imagen de la especulación inmobiliaria, de la culpa, de la angustia de la paternidad no lograda, de la inmigración, de la incomprensión de la adolescencia, de la soledad… En fin, con una pared derribada quedarían exhibidas las miserias que todos compartimos.
Memorables los fragmentos líricos, acertadas y originales metáforas (marca de la casa), de nuevo la veracidad de algunos diálogos, un uso de la elipsis medido con cuentagotas y, sobre todo, la complejidad de crear una novela tan rica en voces, con matices que las hacen diferentes cuando los personajes viven en la intimidad o cuando actúan en momentos compartidos, pero siempre fieles a su coherencia.
miguel angel zapata
Con seguridad la tercera novela del ciclo será compleja en su aparato intelectual. Según el propio autor expone, se asemejará más a un ensayo político/económico/social; “una fábula representativa de lo que nuestra época parece estar pariendo”. No puedo hacerme una idea real de cómo habría sido la percepción al haber leído las novelas por orden cronológico, pero lo que sí tengo claro es que tengo muchas ganas de hincar el diente a la tercera en cuanto salga del horno.